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LAS BRUJAS Y LA TIERRA


Por: Paulina Ortega y Osiris Gaona


El olor a alcanfor, alcohol y Vick vaporub me recuerda a mi abuela paterna, ella se curaba todo utilizando éstos ingredientes y con una suerte de remedios caseros, el empacho nos lo curaban con manteca de cerdo y sobándonos la espalda, para los dolores de cabeza en ocasiones nos jalaban el garrotillo, nunca entendí porqué jalarte el cabello en ciertas zonas de la cabeza hacía que se te quitará ese fuerte dolor.




Mientras estaba escondida jugando en una de las habitaciones de la casona vieja de mis abuelos, escuchaba las predicciones de las tiradas de cartas que hacía mi abuela, algunas veces hablaban de enfermedades, de cosechas buenas, de amores renovados y otros de misivas que traían malas noticias, como en un sueño recuerdo haber escuchado sobre los remedios para evitar el dolor menstrual e incluso para evitar los embarazos no deseados. Yo estaba convencida que mi abuela era bruja y me encantaba pensar que yo había heredado aunque sea un poquito de ese poder ancestral, sólo aprendí a hacer un embrujo eficaz para alejar las visitas no deseadas y unos conjuros para lograr el éxito en los exámenes.


Nunca cumplí mi sueño de ser una bruja respetable, ni convertirme en bailarina de rumba, lo único que he logrado en ocasiones es el calificativo de “pinche bruja”, en cambio obtuve un Doctorado en Ciencias, aunque no son ocultas, sirve igual para hilar algunos relatos. La historia que ahora traemos a colación se refiere al papel que han desempeñado las brujas en el cuidado de la tierra dónde se incluye también a la biodiversidad de especies y sus servicios ambientales.





Estamos acostumbrados a escuchar historias de miedo sobre brujas, siempre con una connotación negativa, ¿Cuántas veces hemos sido brujas para celebrar el Halloween?, en una curiosidad malsana sentimos miedo pero no dejamos de sentir atracción por su magia, su poder, el halo de misterio que las envuelve y nos sentimos empáticas hacía ellas, quisiéramos aprender a hacer pociones y quizá aprender a volar como ellas en una escoba mágica. Las brujas de las películas son muy diferente a las brujas que nos presenta la historia, éstas iban en contra del status quo, con una belleza extrema y única, sabiduría adquirida a fuerza de vivencias y de noches en blanco, conocimiento de las plantas, manufacturación de remedios, ensayo y error en sus medicamentos y brebajes curativos.


Las brujas han estado con nosotros a lo largo de la historia, de esto un testimonio es la etimología de la palabra bruja, la cuál se presenta en diversas civilizaciones y a lo largo de la historia. Las brujas en latín se nombraban maleficae (singular malefica), término que se utilizó para designarlas en Europa en la Edad Media y Moderna. En otras lenguas, witch en inglés, strega en italiano, Hexe en alemán y para los franceses eran sorcière, en éste caso se deriva del latín vulgar sortiarus que significa “hablador de suertes” y del latín clásico sors, sortis que significa clarividencia y/o destino o suerte.


La palabra bruja del español, es de una etimología no clara, quizá antes de los romanos, al igual que la palabra bruxa de origen portugués y gallego y bruixa del catalán, la palabra bruxa data de finales del siglo XIII. Para 1936 aparece broxa en Aragonés, la palabra brouche se usaba en Gascuña y Béarn. Witch es un vocablo más controversial, quizá su origen sea wik de origen celta o germánico. Sorgin se utilizó en el país Vasco y en Navarra, meiga en Galicia.


Su existencia no puede ser negada, cuando en tantas civilizaciones se les ha dado un vocablo para nombrarlas. De manera particular en latín, las brujas eran denominadas maleficae (maléfica), este término fue establecido en la Edad Media y se les designaba regularmente a cualquier mujer que no estuviera casada ya que eran vistas como una amenaza a las convenciones sociales que buscaban la protección del ideal de la familia a toda costa.



Las mujeres no podían perseguir ningún sueño que no fuera el dedicarse a las labores de cuidado y atención a su familia (1).

Las sociedades patriarcales han existido desde hace muchos años y en la Edad Media en específico las designación de roles sociales era aún más rígida que en la actualidad. Las mujeres solo podían ser madres, esposas o monjas y si no cumplían con esto eran llamadas prostitutas o brujas. De acuerdo a la investigadora Margarita Martínez, el concepto de “bruja” denotaba la marginación de la que eran objeto estas mujeres que no encajaban con los cánones establecidos (2).


Estas mujeres al ser marginadas no tenían lugar en ninguno de los espacios económicos, políticos ni sociales convencionales, por lo que ellas creaban sus propios espacios pensados desde y exclusivamente para ellas. Esto fue percibido como una fuerte transgresión a todo el sistema de creencias y valores que existía en ese momento y fue una de las causas para iniciar con el suceso histórico que ahora conocemos como cacería de brujas.


La cacería de brujas sucedió principalmente en Europa y América entre el siglo XV y el siglo XVII y consistió en la persecución y ejecución de miles de mujeres por practicar “brujería”(3). Este término incluía cualquier forma de independencia, conocimiento y rebelión de las mujeres.


La cacería de brujas fue principalmente liderada por la iglesia católica que condenaba la magia por estar supuestamente ligada al diablo. Consideraban como magia cualquier práctica y creencia que apartaba a las personas de Dios. Las mujeres que eran consideradas brujas desafiaban las creencias religiosas y generaron mucho conocimiento científico sobre el cuidado, remedios herbolarios, ginecología, astronomía, etc. (4)


En una investigación de los años 70’s las autoras feministas Barbara Ehrenreich y Deirdre English escribieron: “Durante siglos las mujeres fueron médicas sin título; excluidas de los libros y la ciencia oficial, aprendían unas de otras y se transmitían sus experiencias entre vecinas o de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba ‘mujeres sabias’, aunque para las autoridades eran brujas o charlatanas.” (5)


En América Latina la persecución se dio por aspectos relacionados al cuerpo, a las prácticas sexuales, y sobretodo por prácticas médicas, rituales y la defensa de la tierra. Antes de la conquista las dinámicas sociales eran muy distintas y en muchas religiones precolombinas las mujeres eran reconocidas política y socialmente. En cuanto los europeos llegaron y evaluaron las prácticas religiosas, y sociales y rituales desde una perspectiva europea, tomaron como medida el demonizar todo lo que salía de su visión colonizadora.





Desde la conquista la visión sobre la naturaleza fue modificada sobre los territorios colonizados, las prácticas ancestrales fueron borradas y la dicotomía naturaleza-humano como entes ajenos se reforzó. Así mismo, la cacería de brujas también tuvo consecuencias sobre el binomio mujeres-naturaleza. La escritora Irene Silverblatt menciona en su libro Luna, sol y brujas escribe: “Tanto naturaleza como mujeres fueron percibidas como impredecibles, caprichosas y emotivas, por ende, debían ser conquistadas y dominadas, además, al ser consideradas como menores de edad siempre requerían de protectores o tutores; su supuesta debilidad las hacía ser más susceptibles de caer en tentaciones demoníacas, por ello el peso de la desestabilización colonial recaía en ellas, es decir, fueron percibidas como enemigas mortales del hombre, la Iglesia y, por supuesto, del orden político colonial” (5).


Es por esto que la defensa de la tierra también fue motivo de persecución de las brujas en Latinoamérica, ya que ponían en peligro el creciente control de la tierra por parte de los europeos y su oportunidad de expandirse en los territorios en los que buscaban establecerse y sobretodo controlar.


La cacería de brujas fue un genocidio que ha sido invisibilizado por la historia oficial. Es por esto que es importante *nombrar lo que sucedió y reconocer todo el conocimiento y prácticas que nos dejaron estas mujeres que desafiaron distintos sistemas de opresión a pesar de la persecución y las amenazas. Las brujas fueron mujeres rebeldes y valientes que a pesar de las circunstancias arriesgaron su vida para generar conocimiento desde nuestras miradas, para conocer mejor nuestros cuerpos, las plantas que utilizamos y sus propiedades.


¨*Nombrar este acontecimiento histórico en estos momentos se vuelve más necesario que nunca para retomar estos saberes y recordar el legado que nos dejaron miles de brujas.

La historia nos muestra actos desgarradores y atroces en contra de mujeres sabias y poderosas, a cientos de años de distancia, aunque las condiciones han cambiado, las brujas actuales seguimos en la lucha constante por el reconocimiento, luchando por la equidad, porque vuelvan la mirada hacía nosotras, porqué entiendan nuestra lucha, porqué nos ayuden a cargar la mitad de la carta que hemos llevado de manera histórica y sobre todo para que comprendan que las historias y conocimiento que tenemos sobre la tierra es un acervo que debe ser considerado.



Referencias:


(1) Martínez, M. 2018. Las brujas: un acercamiento desde la perspectiva de género. Extraído de: http://antares.iztacala.unam.mx/pieg/index.php/articulos-gaceta/arte/las-brujas-un-acercamiento-desde-la-perspectiva-de-genero/

(2) Barrera, A. 2018. De brujas y sabias a científicas: la historia de las mujeres en la ciencia. Extraído de: https://www.ladobe.com.mx/2018/02/brujas-sabias-cientificas-la-historia-las-mujeres-la-ciencia/

(3) NationalGeographic. La caza de brujas en Europa. Extraído de: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/caza-brujas-europa_7761

(4) Mujeres conciencia. 2019. La bruja de Shropshire. Extraído de: https://mujeresconciencia.com/2019/12/12/la-bruja-de-shropshire/

(5) Pikara. 2019. Brujas, creadoras de ciencia y comunidad. Extraído de: https://www.pikaramagazine.com/2019/07/brujas-ciencia-comunidad/


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