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¿Debe importarle la biodiversidad a las empresas?

A veces el mundo empresarial y el de la conservación parecen enemigos distantes, pero cada vez más vemos la dependencia que hay de las actividades económicas de un ambiente sano, y esto hoy las empresas ya empiezan a medirlo.


En esta entrada de blog hablaremos un poco acerca del marco de reporte de la naturaleza para las empresas que cotizan en "la bolsa" o tienen negocios internacionales. En el marco del Día Mundial de la Biodiversidad, creemos importante empezar a ver más allá de las acciones que hacemos día a día y ver cómo desde la ciencia y el activismo podemos sumar más aliados.


En días recientes, en México ha crecido la preocupación y el interés de la sociedad civil por detener megaproyectos que incentivan la entrada de cruceros a las costas mexicanas, ya que sostienen que las afectaciones a la biodiversidad no justifican la "derrama económica" que se estima dejarían estas inversiones en el país y las comunidades afectadas.
En días recientes, en México ha crecido la preocupación y el interés de la sociedad civil por detener megaproyectos que incentivan la entrada de cruceros a las costas mexicanas, ya que sostienen que las afectaciones a la biodiversidad no justifican la "derrama económica" que se estima dejarían estas inversiones en el país y las comunidades afectadas.

El 22 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Biodiversidad, una fecha que nos permite recordar a todo el mundo la urgencia de frenar la pérdida de naturaleza. Durante años, este desafío se consideró ajeno a las empresas, incluso, se las considera cómplices en la pérdida de la biodiversidad.


A pesar de los múltiples estudios sobre los servicios ecosistémicos, que estiman a nivel global que la naturaleza aporta un valor monetario estimado de $145 a $150 billones de dólares anuales, casi el doble del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, la naturaleza sigue siendo percibida solamente como un paisaje de fondo para los megadesarrollos turísticos o incluso como un obstáculo burocrático para iniciar las construcciones.


Sin embargo, cada vez más las empresas se han dado cuenta de lo importante que es tener agua limpia disponible para sus operaciones, el bienestar de sus trabajadores, y las comunidades donde operan. Muchas de ellas dependen directamente de los servicios de la naturaleza, como aquellas que utilizan productos agrícolas o forestales, desde las actividades primarias hasta las que se dedican al retail como las grandes cadenas de supermercados.


La pérdida de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos es percibida ya como una amenaza importante para la economía mundial, y las mismas empresas están volteando a ver cómo interpretar, prevenir y atender estos riesgos.


La biodiversidad se refiere a la diversidad de la vida en tres niveles: en la diversidad genética de cada población, la diversidad de especies que existen en el planeta, y la diversidad de ecosistemas que sostienen a las primeras.
La biodiversidad se refiere a la diversidad de la vida en tres niveles: en la diversidad genética de cada población, la diversidad de especies que existen en el planeta, y la diversidad de ecosistemas que sostienen a las primeras.

Desde hace unos años, el IFRS (International Financial Reporting Standards), la organización que establece los estándares de contabilidad financiera para las empresas y que es utilizada por más de 140 países, se apoya fuertemente en su área de sostenibilidad, el ISSB (International Sustainability Standards Board). En noviembre de 2025, el ISSB anunció que utilizará el marco TNFD como base para desarrollar un nuevo estándar global de divulgación sobre biodiversidad, ecosistemas y servicios ecosistémicos (BEES) .


El TNFD (Taskforce on Nature-related Financial Disclosures) es un marco voluntario, de carácter global, diseñado para ayudar a empresas e instituciones financieras a identificar, evaluar, gestionar y divulgar sus riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza. Su enfoque reconoce cómo la pérdida de biodiversidad afecta los resultados financieros de una organización, y cómo las operaciones de esta impactan sobre ecosistemas y especies.


La metodología central del TNFD se llama LEAP, un acrónimo que guía el proceso en cuatro pasos prácticos:


  • Localizar (Locate): Identificar la ubicación de las operaciones y la cadena de valor en relación con ecosistemas sensibles y biodiversidad.


  • Evaluar (Evaluate): Analizar las dependencias y los impactos de la empresa sobre la naturaleza en esas ubicaciones.


  • Evaluar (Assess): Determinar los riesgos y oportunidades asociados a esas dependencias e impactos.


  • Preparar (Prepare): Desarrollar estrategias, métricas y objetivos para divulgar y actuar en consecuencia.


A finales de 2025, más de 730 organizaciones en más de 50 países, representando más de 22 billones de dólares en activos bajo gestión, se han comprometido públicamente a realizar reportes alineados con el TNFD.

Al entender los riesgos, por ejemplo, de destruir un manglar o erosionar por completo los suelos de una cuenca, las empresas son más conscientes de su impacto. Esto está iniciando una redirección importante de los flujos financieros globales hacia actividades que apoyan la conservación. Un ejemplo tangible es el Banco de China, que en 2025 se unió al TNFD como miembro del grupo de trabajo, uniéndose a otras 39 entidades y marcando un precedente en el sector financiero asiático.


Poco a poco, las empresas comienzan a entender más su dependencia de la conservación y restauración de la biodiversidad. Las instituciones financieras, como los bancos, cada día condicionan más sus créditos a aquellas empresas que demuestren un cuidado ambiental real, e incluso, ofrecen beneficios como menores tasas de interés para aquellos proyectos que activamente protejan a los ecosistemas y sus especies.
Poco a poco, las empresas comienzan a entender más su dependencia de la conservación y restauración de la biodiversidad. Las instituciones financieras, como los bancos, cada día condicionan más sus créditos a aquellas empresas que demuestren un cuidado ambiental real, e incluso, ofrecen beneficios como menores tasas de interés para aquellos proyectos que activamente protejan a los ecosistemas y sus especies.


Para las ONGs dedicadas a la conservación, como nosotros en Itzeni AC, el TNFD debemos verlo no solo como una herramienta de "greenwashing", sino como una oportunidad para acelerar el cambio y encontrar más aliados. Este marco representa para nosotros un reto y una oportunidad: capacitarnos en el lenguaje TNFD para poder auditar, criticar y colaborar con el sector privado.


El TNFD no está exento de críticas. Algunas ONG como Rainforest Action Network lo consideran insuficiente, ya que solo "recomienda" divulgar, pero no exige un cambio real en las prácticas empresariales dañinas. También se señala que el marco no respeta adecuadamente las formas de divulgación ni los derechos de los pueblos indígenas. Por otro lado, medir la biodiversidad es complejo, y los datos a nivel local siguen siendo una barrera. El TNFD es un paso adelante, pero no la solución definitiva.


La conservación y restauración de los ecosistemas son tareas monumentales que requieren el esfuerzo de tantas personas como podamos sumar, dejar fuera a estos actores tan críticos podría dificultar el avance en nuestras metas en los próximos años.


¿Qué podemos empezar a hacer? Les dejamos algunas recomendaciones:


  • Buscar oportunidades de enseñanza a las organizaciones que impactan nuestros territorios para explicar cómo sus acciones pueden afectar o beneficiar al ambiente.

  • Exigir responsabilidad y transparencia al conocer qué y cómo divulga una corporación sus riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza.

  • Alinear nuestras acciones de restauración con marcos reconocidos, como el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, impulsando que la inversión privada financie proyectos de recuperación de ecosistemas.

  • Contribuir con nuestros conocimientos y herramientas para monitorear el progreso al cerrar la brecha entre la divulgación y la acción efectiva sobre el terreno.

  • Actuar como auditores independientes que analicen la calidad de las divulgaciones TNFD y su coherencia con la restauración real.

  • Apoyar con los análisis de la cadena de valor para detectar impactos y oportunidades de restauración en origen. Por ejemplo, en cadenas productivas como el café, cuyo producto final puede llegar a empresas internacionales como Nestlé, y que desde nuestra trinchera podemos apoyar con demandas de mejores prácticas en temas sociales y ambientales.

  • Desarrollar metodologías para mejorar la medición de la biodiversidad en el terreno, integrando datos de satélite, ADN ambiental y conocimiento local.

  • Las universidades podrían enfocarse en crear programas de estudios que combinen ecología, finanzas y divulgación. Se necesitan profesionales que hablen el idioma de los negocios y entiendan los ecosistemas.



Nuestro compromiso con la conservación y restauración de la biodiversidad es constante. Requerimos que este compromiso se lleve a todas las comunidades, pero también a las empresas, que se benefician e impactan, positiva o negativamente, a los ecosistemas de los cuales dependen.
Nuestro compromiso con la conservación y restauración de la biodiversidad es constante. Requerimos que este compromiso se lleve a todas las comunidades, pero también a las empresas, que se benefician e impactan, positiva o negativamente, a los ecosistemas de los cuales dependen.

En este Día Mundial de la Biodiversidad, queremos recordar que el estudio, la protección y la restauración de la biodiversidad ya no son solo un tema de biólogos; son parte ya de criterios financieros, riesgos empresariales y, sobre todo, la base de nuestra supervivencia. Y por fin, esos que siempre consideramos que no les importaba la naturaleza, están empezando a reconocerlo.

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